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18 nov 2008

La Infinita sabiduría de los niños (desde mi mapa)


Hace algunos días, iba con mi hija rumbo a alguna parte y me dijo “Mami, la gente que dice que se preocupa de la naturaleza es una mentirosa” , le pregunté. “ ¿que te hace creer eso Colo? Y me contestó con lágrimas en sus ojitos “ellos dicen que les importan los animales y los árboles y dicen que los cuidemos y que no los cortemos y en verdad a ellos no les importan los árboles, lo que pasa es que no se quieren morir, y si dañan la naturaleza nos podemos morir”. Yo me quede muda y cuando fui capaz de volver, ella estaba diciendo “me da mucha pena que nadie se preocupe de los árboles, las plantas y los animales solo por ser seres vivos y no porque le sirven a las personas, ellos tienen derecho a ser libres y las personas deberían entender eso” Yo le dije: “Bueno hija, si tu crees eso puedes trabajar para cuidar la naturaleza así como tu quieres". Le intenté explicar que si la naturaleza se muere el hombre también, y deben cuidarse mutuamente”, a lo cual ella dijo “la naturaleza existe y las personas no deberían usarla solo para vivir y entretenerse, ellos se comen a los animales y los tienen en zoológicos y deberían estar libres… la tranquilicé diciendo “mientras tu sientas en tu corazón que estas haciendo lo correcto, todo estará bien”, a lo cual ella con su infinita inteligencia respondió: ¿entonces me dejas traer del colegio la “maleza” que quieren botar y yo estoy cuidando?...me reí y pensé…esto es convicción y consistencia…..me inundó una esperanza en el futuro al proyectar niños con este nivel de conciencia….

Días después, asisti a una charla en su colegio, ella asiste a un Colegio Waldorf. El profesor de Educación Física habló sobre “la educación física en el Sistema Waldorf”; explicó que se desarrolla a través de juegos y éstos, se relacionan con la edad de los niños; en este sistema, las personas se desarrollan en septenios (ciclos de 7 años) el primero los niños desarrollan la Voluntad, es decir, el querer la acción, juego, diversión, aprender por imitación, los niños hacen, sienten y después piensan. El segundo septenio es el desarrollo de los Sentimientos, el niño inicia la sociabilización y la relación con la autoridad que esta representada en el profesor y es una autoridad desde el amor y el respeto; desarrollan el interés por el otro, comprendiendo el sentido de la colaboración….y finalmente el tercer septenio es el desarrollo del Pensamiento y la valorización real de sí mismo y de su entorno, une todo lo anterior para poder desarrollarse en el medio.

El profesor explicó los juegos por cada nivel y quedé muy sorprendida cuando escuché los juegos que jugamos las generaciones que no tuvimos tecnología disponible, quien no jugó al alto, las naciones, las quemadas, el pillarse, el montoncito, carreras, escondida!!!!!Cuan fácil es jugar!!!. Explicó que ningún juego es malo, solo hay juegos que si se juegan antes de tiempo, están desalineados con el nivel de desarrollo del niño y su potencial se desaprovecha, es así como todos los juegos de pelota en general, son juegos individualistas y competitivos y prima el poder de tener el balón sobre la diversión, jugados en el primer y segundo septenio, hacen que el niño trate de hacer algo para lo cual no esta físicamente preparado y posiblemente instale frustraciones no relacionadas con sus capacidades …y nosotros que creemos que un niño antes de pararse debe chutear una pelota!!!! Quien no es capaz de equilibrarse por si mismo, ¿ como podría ver más allá….?

Explicó que cuando se juega al alto con niños de tercero básico, corren y se alejan el máximo de la pelota dentro del espacio delimitado, siguen las instrucciones del adulto sin cuestionar; cuando se juega con niños de octavo, se lanza la pelota, y nadie corre en seguida, se quedan esperando haber que pasará con el que toma la pelota y evalúan según la velocidad y la posición del jugador si la tomará en el aire o esperará que baje, ven cuanto tiempo tienen para alejarse y todo esto pueden estructurar sus pensamientos y alinearlo con el cuerpo, desarrollan estrategias mas que seguir instrucciones….. en los juegos de equipo, no gana el que vence al otro, sino el equipo que logra mantenerse unido y recuperar a los jugadores que han sido sacados del juego al perder algun punto.

Cuanta sabiduría hay en estas ideas; estos dos episodios de mi vida, me hicieron reflexionar que nuestro sistema social y educacional esta enfermo y sanarlo requiere de poco esfuerzo y mucha voluntad; bastaría quizás que cada uno pudiera descubrir en su interior su propia sabiduría, donde está el niño interno, que tiene ideas simples, naturales, que nada le cuesta, donde su memoria emotiva solo guarda juegos, el cuerpo y los significados están alineados, donde esta la esencia del ser humano, libre y solitario, esencialmente inocente.

Me entristeció pensar en cuantos niños “diagnosticados” con déficit atencional, híper activos, obsesivos y ansiosos, entre otros, puede que estén siendo contaminados por sus propios padres, sin querer, confiando en lo que el sistema les dice, gastando dinero en tratamientos, medicamentos, refuerzos de profesores, evadiendose de esta mala suerte de haberles tocado hijos difíciles y agresivos; padres que eligen llegar tarde a sus casas para no enfrentarse con la realidad, que dudan de sus valores básicos, que usan la tecnología para anestesiar a los niños, dándoles “cosas” sin control, promoviendo una generación de autistas que no generan vínculos mas que con sus audífonos, que no aprenden a leer lo que dice una mirada y una sonrisa cómplice, generaciones de padres prisioneros del exitismo y el reconocimiento, que lamentan tarde lo que se perdieron en la vida, que cubren las carencias mediante el Tener….padres ausentes, que tienen muchas cosas que hacer, todas muy importantes, que van a campamentos con sus hijos y con su BlackBerry, y con eso cumplen con el rol de padres conectados con la naturaleza que promueven las nuevas ideas, ¿habrá algo mas importante que disfrutar una fogata con un hijo en crecimiento?.

Nuestro sistema esta enfermo y no es culpa del sistema, tampoco de los padres o de los hijos, de las autoridades, me dijeron que la culpa no existe y me pareció raro, y si, ahora lo entiendo, buscando culpables nos quedamos en el mismo sitio, nada cambia; si pensamos que en vez de culpables somos responsables, pareciera que ya tiene que ver mas con cada uno de nosotros y desde ahí, se pueden hacer pequeños cambios que generan grandes cambios. Mi hija nos ha dado una gran lección, cuanto del sistema estamos usando porque nos conviene y cuanto estamos haciendo por convicción, seria bueno reflexionar y hacer las elecciones; cuan magico sería encontrar el equilibrio perfecto, armónico, sistémico, ecológico, integral, que estoy segura esta ahi donde esta la niña/niño, que juega al alto, entretenerse le sale gratis, come pan tostado con mantequilla, defiende incondicionalmente al amigo aunque sea el responsable, juega al ring ring raja, recolecta bichos, sueña con ser guitarrista, bombero, vedette o doctora de animales, come huevos duros en los paseos, … tiene ataques de risa y no tiene idea de que se empezó a reír…el que es libre…el que esta aquí y ahora y sueña con ser…

Un abrazo lleno de Esperanza,
Clau

22 sept 2008

La Escuelita de Quilipín


Ahí fue donde me tocó pasar este 18 de septiembre. Bueno, no es que haya estado realmente ahí, en la escuelita, pero fue como si estuviera. Porque cuando uno conversa con la Tía Rosa, antigua profesora y directora de la escuelita de Quilipín, ella te cuenta y te transporta, y hace como si uno estuviera sentado en los añosos banquitos de madera oscura, bajo el sopor de olores primaverales del romero y de la menta, admirando la dulzura y dedicación de esa maestra de escuelita rural de Quilipín, a 6 Km. de Yerbas Buenas.


Delgada pero firme, austera en su vestir, no se puede decir que sea una mujer hermosa y, sin embargo, su mirada profunda, confiada y azul cautiva a los niños que asisten a su clase de historia de Chile. Deviene una mujer transparente y protectora. Ella nos habla de héroes, de amores y pasiones mientras los combates navales y los acuerdos internacionales desfilan por su mirada para adentrarse en la imaginación de las cabecitas morenas bajo el sol, algunas trenzadas minuciosamente, otras engominadas correctamente por la mamá, cuando hay una mamá.


Ella los recuerda, a esos niños y a esos días llenos de magia y sencillez, cuando recorría, al igual que sus niños, los 18 Km., desde Linares para llegar a dedo o a pie hasta la humilde escuelita. Y es que era muy importante llegar a la escuela porque los valores y la educación no pueden esperar, así como tampoco el frugal alimento que recibían diariamente los niños. A veces llegaban tarde, pero llegaban porque ahí había leche, pan y cariño. Con eso, ella se sentía satisfecha, labor cumplida...al menos, eso creí.

Ay, amiga Pity, si supiera los ojos que ella puso cuando le pregunté por la búsqueda del reconocimiento social...
- “¡Pero, si todos queremos ser reconocidos! ¿Acaso, usted, no le importa?” le dije, con vehemencia, a la Tía Rosa.
-“Claro que sí, pero yo sólo sé distinguir la lealtad...”, fue su respuesta. Y agregó, muy cuidadosamente, “Es que, al Chileno, ¡le cuesta tanto recibir ordenes!; le gusta hacer lo que él quiere, algo así como los niños cuando juegan”.
- “No entiendo, o sea, creo que a todos nos gusta demostrar que sabemos o podemos hacer algo. Y, supongo, que a todos nos gusta que los demás lo aprecien, como cuando sus alumnos sacaban buenas notas...además no comprendo qué tiene que ver la lealtad con todo esto”.
- “Entonces, si quieres crecer, debes darte el tiempo de pensar y buscar respuestas con apertura y sencillez, depende de ti...”

A ver mi cara de pregunta, ella agregó con pasión, “Al Chileno, verás, no le gusta recibir órdenes, eso ocurre por falta de auto estima, y suele confundir la fortaleza con la soberbia. Mi trabajo, antes de jubilarme, consistía en enseñar la diferencia.

Una vez, la municipalidad me dio la oportunidad de elegir y recomendar a algunas personas de mi escuela, cuando yo ya era directora, para realizar unos trabajos remunerados. Era un sueldo bastante tentador.

Entonces, una señora conocida del alcalde de esa época, me pidió que recomendara a sus dos hijas quienes tenían estudios más avanzados que mis niños que salían de cuarto medio, esas jóvenes me dejarían muy bien parada frente al alcalde y frente a la comunidad. Yo tendría el reconocimiento del cual me hablas.

Tuve que pensarlo dos veces ya que, para la sociedad y para mi reconocimiento, esas niñas eran las candidatas adecuadas para el trabajo. Sin embargo, pensé en los míos, pensé que ellos sí necesitaban el trabajo. Pensé que si no les doy la oportunidad, podrían convertirse en delincuentes y terminar robando animales”.

- “Ah, bueno, eso parece sensato...”

- “En realidad, no lo es tanto, y ahí está la magia de la fortaleza...Una maestra confía en sus niños y antepone su confianza formadora por sobre las posibles conveniencias del qué dirán o de las amistades...Primero, está la gente mía, la gente pobre que necesitaba trabajar, aquellos que habían terminado el cuarto medio con esfuerzo, los que quisieron aprender sin miedo a obedecerme, ellos confiaron en mí y yo en la educación que les di, sin espacio para la soberbia. Tuve que ser honesta, aunque no les estuviera dando el gusto a los jefes o a sus amistades. Recomendé a mis mejores alumnos...”

-“¿Y, qué pasó? Es decir, ¿cumplieron con los trabajos, ellos fueron productivos? ¿Dio buenos resultados?”

- “Los mejores resultados del mundo. Ellos aprendieron la lealtad”.

A lo lejos, un guitarreo lánguido despide el sol Linarense, con orgullo y agradecimiento.